Tomado de la contraportada de "El otro libro de Manuel"..

 

Tiene Manuel un don. El de la mirada. Una mirada que no cae increíblemente desde arriba, como la manzana de Newton de su caricatura, porque está debajo, bien afincada a las raíces de esta tierra cubana. De esas raíces se nutre y por ellas escala hasta la copa del árbol de la vida, se instala entre el follaje, ya no como manzana, sino como jugoso limón lleno de semillas, que son como ojos, y desde allí atisba los entuertos del quehacer humano. Los observa, los vive, y los transforma en trazos jubilosos, en imágenes festivas, en suspicaz discurso sin palabras, o casi sin palabras. El humor de Manuel es como limonada, mitad dulce, mitad ácida, preparada con el buen gusto del hombre que disfruta y padece la realidad de todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



 

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